¿Historia?, ¿Para qué?

Arxiu Comarcal de Puigcerdà. Begoña Pons 2018
Reconozco que a veces me ‘duele’ cuando,  hablando de que he estudiado Historia la reacción habitual es: “ah, ¿y para qué sirve?” o “con ESTO/ESO que puedes hacer, ¿hacer de profesora?”, “ pero qué interés tiene estudiar algo que ya ha pasado?”.

Acostumbro a responder que es la puerta al futuro que no se quiere ver.

Que la sociedad actual no siempre sepa valorar  la historia, y a quienes la estudian, no quiere decir que no tenga valor en sí misma. Si lo pensamos bien, en realidad todas las ciencias estudian el pasado, pues su objeto de estudio acostumbra a ser algo ya existente, independientemente de que su aplicación pueda ser a corto o largo plazo.  Si no me equivoco, no existen ciencias que estudien el futuro como tal, sino que más bien a partir de datos conocidos (del pasado) se realizan predicciones que pueden llegar a ser muy precisas, pero nunca se llega a la totalidad de la realidad futura.

Así pues, la Historia, en este sentido, no se encuentra tan lejos de tantas otras ciencias. Su objeto de estudio son las sociedades humanas y es sorprendente como ciertas estructuras humanas, independientemente de la tecnología con la que se rodean, apenas han cambiado. Creo que un ejemplo claro lo podemos encontrar en las relaciones de poder o control-sometimiento; a pesar que en cada período pueden presentarse de diferente manera cuando quitamos todos los adornos, al final se llega al mismo fondo.  Con esto quiero decir que algunas estructuras de comportamiento humano no son de hoy y que entenderlas en un contexto más amplio puede ayudar a la sociedad actual  y futura. 

Me pregunto si podemos permitirnos un conocimiento que no nos retorne algo material o práctico de inmediato con el fin de poder tener más presente el conocimiento intangible que nos ofrecen las humanidades y su aplicación en nuestro mundo. 



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